Tipos de calzado

Botas clásicas

Llamamos bota al zapato con caña por encima del tobillo. La altura de las botas, frente a los botines, llega como mínimo hasta la parte baja de la pantorilla. Por lo general, las botas clásicas son un tipo de calzado elegante y más bien ajustado. Se dejan combinar muy bien con outfits de corte clásico como faldas de lana o tweed hasta la rodilla. Las botas altas quedan estupendamente con faldas cortas. Unas medias gruesas de lana darán un toque más desenfadado a tu look.

 

Botas casual

En lo que respecta a la altura de la caña, no se diferencian de la bota clásica. La diferencia radica más bien en el estilo, ya que estas botas son más bien robustas y de tendencia plana, con poco tacón. Buenos ejemplos son las botas camperas y las botas UGG. Se dejan combinar con prácticamente todo. Eso sí, con falda mejor si esta es corta; se puede completar el look con calentadores. Demasiado elegantes para acompañar a este tipo de bota resultan los tejidos finos como la seda o el chifón, por lo que en este caso se aconseja dejarlos de lado.

 

Botines

Los botines son una subcategoría de la bota clásica. El concepto hace referencia a un zapato cuya caña se detiene a la altura del tobillo. Es irrelevante si el botín tiene tacón alto o bajo. Se trata de un tipo de calzado elegante. Con falda, mejor evitar camisetas oversize o el layering (superposición de capas).

 

Pumps

Los pumps o zapatos de salón son un tipo de calzado cerrado, pero de corte relativamente abierto. La altura máxima del tacón es de 9,5cm, pero también los hay de tacón bajo. ¿Quién no tiene en su armario unos sencillos pumps negros? Son ideales para cualquier ocasión: lucen tanto de fiesta como en una entrevista. Quedan estupendamente con vaqueros skinny o faldas clásicas como la de tubo o la de vuelo. Las dos reglas imprescindibles cuando llevamos zapatos de salón son: cuanto más largo el tacón, más larga la falda; cuanto más atrevido es el zapato, más sencillo debe ser el outfit.

 

Sandalias bajas y sandalias con tacón

Las sandalias son un tipo de calzado que se compone de la suela y de tiras para sujetar el pie. Las hay bajas y las hay con tacón. Las primeras quedan bien con cualquier outfit. Cuando son de cuero, lucen especialmente si van acompañadas de hot pants, un top fresquito y accesorios divertidos. También sientan bien con vaqueros y faldas plisadas de aires ligeros. Con falda de tubo, mejor decantarse por otro tipo de calzado. Las sandalias con tacón, sin embargo, sí se pueden llevar en verano con faldas de tubo – siempre y cuando se trate de un modelo sencillo – y outfits elegantes. El conjunto ideal se consigue con el bolso a juego. Cuidado con los taconazos: solo son aptos para expertas, ya que las finas tiras no ofrecen una buena sujeción y caminar con firmeza se hace difícil. Si te falta práctica, opta por unas wedges (cuñas) o unos tacones anchos de madera.

 

Bailarinas

Son zapatos de fácil calzado que se asemejan a las zapatillas de ballet: de ahí su nombre. Existen en modelos muy variados, lo que las vuelve aptas para cualquier ocasión. En este sentido, son la alternativa perfecta a los zapatos altos. Llevarlas con pantalones pesqueros es tendencia.

 

Sneakers

Son deportivas que no se llevan para hacer deporte, sino en el día a día. De ahí que su aspecto sea el de un zapato de calle y no tanto el de la clásica deportiva. Suelen ir de la mano de unos vaqueros largos, pero si quieres lucirlas en verano con unos pantalones cortos, lo suyo es llevarlas sin calcetines o con calcetines que no asomen.

 

Zapatos altos

Con este tipo de zapato el talón queda muy elevado, mientras que los dedos se adhieren al suelo. El efecto son unas piernas largas y delgadas. Se llaman low heels o zapatos de tacón bajo aquellos que tienen una altura de hasta 6cm; en los mid heels o zapatos de tacón medio la altura se encuentra entre los 6 y los 8,5cm; finalmente, los high heels o zapatos de tacón alto alcanzan una altura que supera los 8,5cm (en la definición no influye que sean abiertos o cerrados). Aquí rige la misma regla que con los zapatos de salón: cuanto más atrevidos son, más discreto debe ser el resto del outfit.

 

Slippers

Los Slippers son zapatos planos de cuero que se calzan fácilmente. Cuentan con una pala ancha cosida al resto, formando una sola pieza. Es un zapato que ha vuelto a entrar en escena y que lo ha hecho de la mano de un estilo hippie desenfadado o como parte de un look bohemio con hot pants deshilachados y túnica. También es común verlo en versiones más elegantes con pantalones pesqueros o con faldas de tubo.

 

Peeptoes

El peeptoe es un zapato con una abertura delantera que deja ver la punta de dos o tres dedos. Puede tener tacón o no tenerlo. Es un zapato comodín, que queda bien tanto con unos vaqueros como en un look formal, y que da un toque de elegancia y feminidad a quien lo lleva. ¡Con suela de plataforma atrae miradas! Una bendición para aquellas que no quieran enseñar los dedos: la abertura solo nos permite entreverlos, dotándolos de una apariencia refinada. Al contrario que con las sandalias clásicas, el peeptoe se puede llevar con medias.

 

Zapatos con cordones

Los más conocidos son los zapatos de vestir. Pero entre los zapatos con cordones también encontramos modelos outdoor o zapatos sencillos de cuero. Desde hace tiempo también han conquistado el mundo femenino. Con vaqueros skinny o pantalones de corte zanahoria dan lugar a lo que se conoce como estilo dandy, un estilo de aires desenfadados.

 

Slippers

Son zapatos muy fáciles de poner. En verano suelen llevarse sin calcetines. Como parte de un look marinero o con colores divertidos captan miradas. Idóneos para momentos de ocio, sobre todo con pantalones pesqueros o vestidos mini.